Promise are not broken

as long as you came to me


Noah Elijah Puckerman



Masculino, 20 años, padre de familia y fundador de extravagancias.

Estudiante Universitario; Música y Composición en el Instituto de New Heaven. Trabaja además, mitad de tiempo en un Bar nocturno llamado "Middle" y un poco más tarde azota a millones por un par de dólares.

Amante de la cocina, de la música capaz de amar de manera incondicional cuando es correspondido.
Idolatra a Jack Daniel's y cuando tenga un hijo le pondrá el mismo nombre en honor a todos sus errores del pasado que lo han transformado en la persona que actualmente es.


Biografía

Mi princesa pintando una calabaza para “Jallowin” . Con tal de que no ensucie las paredes, todo bien. 



Comprar traje de Halloween es el trabajo más duro que existe.



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

La rubia carcajeó inmediatamente al ver a su pequeña Beth vestirse de esa forma. Quiso ayudarla a acomodarse la ropa, pero en cuestión de segundos, ya no estaba más allí. Por ese motivo, Quinn se tomó su tiempo para acomodar la habitación de su hija, la cual parecía haber sido afectada por un peligroso tornado. Aún así, no tardó demasiado en guardar las cosas desordenadas, y llevar la ropa sucia al lavadero, donde en unos minutos la lavaría. 

En cuestión de minutos, regresó a la cocina, donde Beth parecía estar teniendo una agradable conversación con Puck, por lo que se tomó unos segundos antes de interrumpirlos. —¿Hablaban sobre mí?— Preguntó de un momento a otro, antes de sentarse en su lugar. A diferencia de otras veces, no se sentía pesada, por ende, no estaba de mal humor. Se sentía increíblemente bien, sonreía, y no sentía esa sensación de querer golpearlos a todos en la cara, lo cual era… extraño.

—Decía que si no venías, me comería todo en cosa de segundos — argumentó con una leve sonrisa, dejando el plato de la mujer frente a su puesto. 

Le parecía que la “felicidad” de la muchacha no lograba a compararse con el reto que le había dado hace ratos atrás. Beth comenzó a comer en cosa de segundos. Tenía tanta hambre por el hecho de gastar toda su energía en el juego.

Con una sonrisa, la pequeña dedicó cinco segundos de armonía hacia su madre, moviendo su silla rápidamente hacia el lado de Noah — Mañana, vamoh al cine — le pidió al moreno. Puck solo asintió. ¿Cómo podía decirle que no?— Después de que vuelva del trabajo ¿si?— dijo sin pensar. Realmente mañana tenía clases durante todo el día y luego, sin descanso, partiría al trabajo. Cuatro en un hogar no se podían sustentar de la nada. Había que ahorrar. Más ahora que Beth iniciaba sus clases, más el kinder y los antojos de Quinn eran un plato bastante hondo.

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs: 

Carcajeó al escuchar la respuesta de Beth. Sin embargo, supuso que la respuesta final era un si, por lo que sonrió, satisfecha al respecto.

Ya en la habitación, la rubia negó tranquilamente, y le ofreció el calzado que usaba para estar entre casa, ya que era lo más cómodo. Las zapatillas estaban sucias, por lo que tendría que lavarlas antes de que su pequeña pudiera volverlas a usar. Por unos momentos se desconcentró, pensando en la nada. Aquello era algo que le sucedía a menudo. Aún así, a los pocos minutos de dio cuenta de que Beth seguía con la toalla, por lo que le entregó la ropa limpia. —Si no te vistes, papá se aburrirá de esperarnos.— Mencionó, utilizando un tono en especial al mismo tiempo que movía su dedo índice. —Y se comerá todo nuestro almuerzo.— Agregó finalmente, con cierta gracia al respecto.

— ¡Oh no!—  gritó la pequeña vistiéndose rápidamente.  Aquello hizo que se vistiera de forma errónea. Su ropa interior quedó mal puesta e incómoda. Sus polera quedó ladeada por centímetros y su cabello muy desordenado. 

Sin embargo, nada la detuvo. Con una sonrisa llegó a la cocina para despertar al moreno quien estaba recostado sobre la mesa. Ese ánimo, permitió despertar a Noah, que estaba muy cansado por todo el ajetreo de la semana y con sus estudios en pleno pique, un buen descanso venía bien.

Al ver a la pequeña, el moreno sonrió. Se levantó para calentar los platos y dejarlos listos sobre la mesa. Con todo listo, esperaron a Quinn, quien aún no se asomaba de la habitación  de Beth.  En esa instancia, la pequeña comenzó a hablar con Noah sobre el día de hoy, preguntando si había jugado bien y sobre qué le gustaría hacer mañana. La relación entre ambos era estupenda. Ella siempre sería la niñita de sus ojos y a la mentalidad de Beth, Puck era en gran parte, su todo. 

— Si tu madre no viene a comer ahora, me lo comeré todo, B—  carcajeó mientras le hacía cariño en el cabello a la pequeña. Le hizo una cola. Sabía que se podía resfriar si lo llevaba mojado con todo helado. Eran mínimas cosas de las que se preocupaba, pero era una preocupación nata.

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Negó lentamente, mas en ningún momento permitió que esa sonrisa desaparezca de sus labios. No cabían palabras para decir lo mucho que la rubia quería a Beth, así como a Puck. Sin embargo, le era difícil demostrarlo. Ella nunca había sido una persona totalmente cariñosa, y mucho menos estando embarazada. De hecho, la última vez estaba segura de haber mandado al demonio al 90% de las personas que se han cruzado en su camino. Según ella, se lo habían buscado. De todas formas, realmente se esforzaba a diario por no lastimar a ninguno de los dos, ya que, de hacerlo, se arrepentiría como nunca antes. Ahora ellos eran su vida.

—¿Quieres que me vaya?— Siguió cuestionando a la pequeña, esta vez mirando hacia otro lugar, simplemente para darle la privacidad que merecía. Aún así no podía irse, ya que varias veces la pequeña había tenido pequeños ‘accidentes’ estando sola. 

Una vez que la pequeña se puso de pie, la envolvió con la toalla, tomándola en sus brazos con cuidado. —¿Eso crees?— Enarcó sus cejas entre risas. Sin dificultad, caminó con ella aún entre sus brazos hacia la habitación de la pequeña, para así cerrar la puerta. 

— No — dijo asintiendo. Era una especie de confusión que tenía. Decía ayer para describir el día de hoy, el de mañana y el día que pasó. Asentía cuando había que negar y negaba cuando había que asentir. 

—Quie’lo poneme las zapatillas de colel — dijo indicando sus zapatillas deportivas de color morado. No quería otras, solo esas. Era bastante testadura, pero si seguimos el historial familiar,  ni Puck ni Quinn tenían por donde escapar.  Ambos eran llevado a su idea y es por eso que la mayoría del tiempo tendían a discutir porque las cosas se hacían como ellos querían. Ya dentro del cuarto, Beth se secó como podía. La toalla era más grande que ella y no podía cubrir sola todo su cuerpo diminuto.  Sin embargo, se distrajo con alguno de sus juguetes  y en vez de vestirse ella, vestía a la muñeca que tenía tirada en el suelo. La había dejado ahí antes de salir.

Noah ya comenzaba a impacientarse. Tenía hambre y ninguna de ellas salía. Se sentó apoyando su cabeza en el individual, observando la puerta que daba a la habitación de la niña.   

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Continuando con su labor, la cual hacía con cuidado, pero determinación, escuchó con completa atención a su pequeña. Una pequeña risita se escapó de sus labios, mas espero que Beth termine su explicación antes de comenzar a hablar. —¿Me he convertido en una mamá aburrida?— Enarcó una ceja, como si estuviese hablando enserio, mas estaba bromeando. Siempre bromeaba con ella. —Digamos que me estoy tomando un tiempo para descansar.— Intentó explicarse justo antes de comenzar a enjuagar el cabello de su hija.

—Cierra los ojitos, bebé.— No podía evitarlo. Tal vez se estaba convirtiendo en una de esas madres cursis, pero no quería que crezca mas. No quería que se aleje de ella. Poco a poco, enjuagó el cabello con agua, echando su cabello hacia atrás, y así evitar que el shampoo entre en contacto con sus ojos. 

Pocos minutos mas tarde, la rubia había finalizado con el cabello de su pequeña, ya luego de haber aplicado una crema en las puntas para mantenerlo sedoso. Con cierta dificultad, se puso de pie, y secó sus manos, suspirando. 

Beth se había puesto a jugar con el agua, metía sus manitos y las sacaba de forma rápida para así tirar agua hacia arriba. Era típico, pero le gustaba crear historias en su mente y representarlas en el agua, más cuando se quedaba sola en la tina y tenía varios minutos para disfrutar de sus actos. 

—Shí  — afirmó la niña con un movimiento rápido — Po’ que el papá se abule en la uvinersidad y tu estas en la casa toros los díash — finalizó estirando su brazo para así dejar que un poco de agua cayera sobre su rostro y así, volver a introducir un juguete de goma rosado al agua. 

La pequeña aceptó mover su cabeza hacia atrás porque se desesperaba cuando el agua caía directamente a sus orbes. Le sonrió alegremente y volvió a tomar el jabon dejando de lado sus juguetes por unos instantes. Una vez que terminó con su cabello,Beth volvió a pasar el jabón por su cuerpo como por cuarta vez y lo dejó de lado para lavar ella sus partes “privadas” y como nadie debía ver aquellas partes, se escondió para despojarse de su ropa interior y dejarla limpia.  Finalizado sus actos, buscó el tapón del agua y estiró sus manos para así recibir la toalla. — Estásh más vieja — dijo al notar que su madre suspiraba hondamente. Se acomodó su cabello y volvió a estirar su brazos para que la tomara y se fueran directamente a la habitación de ella. 

Al sentir la puerta, el moreno apagó su juego. Todavía no podía pasar un nivel y no había avanzado desde que lo inició. Se levantó hacia la cocina y sirvió en los platos, la comida que había traído hace un rato de la tienda.

Todavía no los puso, sino que esperó a que los gritos de Beth le anunciaran su venida. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Mientras la pequeña se quitaba la ropa, Quinn se tomó su tiempo para llenar la bañera, regulando la temperatura del agua a una ideal para que Beth se sintiera a gusto. Sin embargo, al escucharla, se dio la vuelta, rió levemente antes de ayudarla con la polera con cuidado. Una vez que se la quitó, también le soltó el rubio cabello, para luego poder lavárselo de la mejor manera posible. 

—Ya, ven aquí.— Le indicó, golpeando con gracia el agua de la bañera, comprobando que, evidentemente, la temperatura era perfecta. Con cuidado, se sentó en uno de los bordes, para así tomar el shampoo, colocar un poco del contenido en su mano, y comenzar a enjabonar el cabello de Beth, masajeándolo suavemente. —Te diviertes con papi, ¿verdad?— Le habló despacio, pensando muy bien cada una de sus palabras. Debía ver si estaba lista para la noticia del nuevo hermanito, o simplemente dejarlo para mas adelante.

Al encontrarse libre de todo escándalo, acomodó un grosor de su cabello hacia atrás para así evitar que volviera a irse para delante. 

Con la misma sonrisa de su padre, se metió a la bañera y con el jabón ya entre sus manos, escuchó a la rubia y sus palabras — Sí, el papi es dracioso — respondió jugando con el jabón y haciendo burbujas entre ellas.

Al tener un grosor de espuma en sus manos, la pasó por su cuerpo.  Estaba sentadita en el agua y observaba a la rubia con una sonrisa parcial —  Además el papá no está todo el llía en la casha como tu y el no abude — respondió pretendiendo decir que su papá no pasaba tanto tiempo en la casa y por lo mismo, quizás, el se aburría estando afuera en otro lugar y no en el hogar. 

La situación de Beth con Puck cambió de una mañana a la otra. Ahora lo veía poquísimo y Quinn era quien estaba en la casa. El muchacho trabajaba en la noche y en sus intentos por dormir tarde para verlo, se dormía plácidamente antes de las nueve de la noche. Pero eso no impedía no quererlo. Es más, cuando estaba Noah en la casa, Beth no se separaba de él hasta la hora de la siesta, más aun cuando el sueño le pegaba al terminar el entrenamiento. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

La gracia de Beth al hablar era única. Quinn se entretenía escuchando sus aventuras e historias. Era chistosa, mas la ternura nunca escaseaba del rostro de la pequeña Puckerman. 

Ya de pie, antes de comenzar a caminar, le dedicó una sonrisa al morocho. Si bien no le gustaba aceptar que sus enojos son de lo mas infantiles, tampoco le agradaba estar demasiado tiempo en una situación molesta con Puck. Lo quería, y realmente agradecía la paz en el hogar. Caminó junto a su pequeña, para así llegar a la habitación, y allí buscar ropa limpia, mas una toalla para secarla luego. Ya con las cosas en sus manos, continuó su camino hacia el cuarto de baño, para así pasar. — Desvístete, yo no miraré.— Le indicó, dandose la vuelta, como si intentara ofrecerle privacidad.

Noah se quedo ahí, jugando  Battlefield en el PS3. Esperó a sentir la puerta del baño cerrarse para así comenzar a jugar. A veces decía varias groserías  y estaba seguro que si continuaba así, pronto Beth también las repetiría. 

Dentro del baño, la niña bajó la tapa del w.c para así sentarse en este y sacar sus zapatillas. Las dejó tiradas por donde cayeran junto a los calcetines y bajó sus pantalones negros quedando en su ropa interior. Iba a sacar su polera cuando se enredó, quedando atascada por la coleta que Noah le había hecho — Ahúda, ahúda — le pidió a la rubia elevando un poco su voz para ser escuchada. Estaba atrapada completamente entre lo oscuro y lo claro.

Una vez lista, esperó a que la muchacha encendiera el baño para así poder meterse. Como la entrada de este era un poco más alta que ella, se subió como pudo, buscando el jabón en cosa de segundos. La niña había crecido demasiado. Ya no era una pequeña a quién debían vigilar las veinticuatro horas del día. Sí, necesitaba vigilancia porque hacía más de una tontera diaria, pero poseía el intelecto para saber qué era el mal o el bien.  

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Quinn carcajeó ante la felicidad de su hija. Después de todo, sabía lo bien que se sentía ganar. No era por alardear, pero de hecho, conocía esa sensación perfectamente. —¡Muy bien!— La felicitó, acariciándole suavemente las mejillas. —No es difícil de imaginar.— Mencionó, ante la representación del festejo de Puck. No había dudas de que él era muy apasionado en ese tipo de deportes, y, si le agregas el orgullo por Beth, sin dudas se le vino a la mente un Puck inquieto y emocionado en el partido.

Una vez que Puck se sentó a su lado, lo miró de reojo. Posiblemente, él pensaba que seguía enojada con él, mas no era así. Sus enojos, si bien eran dramáticos, iban y venían como la plumita de Forrest Gump. —Ouch, ¿te dolió?— Le preguntó, con una sobreactuada preocupación, sin perder en ningún momento esa sonrisa. —Exijo que me lleven al próximo partido.— Arrugó su nariz, poniéndose lentamente de pie. —¿Quieres que te ayude a bañarte o ya puedes sola?— Le preguntó a la niña, ofreciéndole su mano, antes de siquiera recibir una respuesta.

Era extraño que Beth se dejara acariciar mucho con Quinn, pero el último tiempo parecían estar un poco más cercanas de lo que solían ser. La niña pasaba mucho más tiempo con Noah que con la rubia y fue así desde el comienzo. A Puck no le importaba faltar a Mckinley si Quinn no podía dejar de ir, sus tiempos de calidad eran mayores de los que se podían afianzar y el cariño que le tenía Puck a Beth era tan recíproco como aceptado.  Igual temía por el hecho de la llegada del nuevo bebé. Sabía que la pequeña era tan celosa como su madre y reconocía que el futuro del nuevo personaje familiar quizás no sería bien aceptado por ella. Más aún cuando el pequeño necesitaría de Quinn y Puck

— La tía do miló y también se dio  — continuó con gracia, negando suavemente ante la idea de mostrarse delicada ante todos sus actos — No lolió. Le lolió a la otla niña que she cayó comigo — repitió abriendo ampliamante esos ojitos de pepa que traía consigo.  — Tiene que levantadse más templano — retó la pequeña a la mujer con el ceño fruncido, más lo cambió repentinamente al ver que debían ir al baño y hacer el aseo corporal .

Si bien era pequeña, tampoco podía bañarse sin la vigilancia de alguien mayor por algún accidente casero y Beth lo sabía. Tomando su mano, se encaminó al baño. Noah, entretanto, se levantó sin decir más para apagar la música y encender la televisión. Jugaría una partida mientras Beth se bañaba, no le hacía mal a nadie. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

La rubia se había pasado el día quejándose, a pesar de que nadie podía escucharla. Además, apenas tuvo la oportunidad, le hizo saber a Puck que, una vez mas, estaba enojada con él. Siempre era con él. La diferencia con otras veces era que esta vez sí había un motivo. ¿Cómo se habían ido sin ella? ¿Cómo osaron no haber siquiera avisado? En momentos así, su mente le hacía pensar que la excluían totalmente, como si quisieran dejarla de un momento a otro. Y era ahí cuando se enojaba con él.

Sin embargo, toda la situación había pasado, y ya la rubia se había entretenido con otra cosa. Escuchar música era una de las pocas cosas que la relajaban, por lo que se había recostado en el sofa, boca arriba, acariciando su vientre suavemente. Una vez mas, podía sentir como un pequeño bebé crecía dentro suyo. Aún así, las cosas eran diferentes. Ya no sentía presión ni estrés al respecto. Afortunadamente, Puck la ayudaba en el proceso, y siempre estaba ahí para ella… como la última vez, si, pero la rubia se dejaba ayudar por él. 

Al escuchar la puerta, se bajó la polera, para así cubrir su vientre rápidamente, y sonrió al ver a su pequeña acercarse a ella. —¿Enserio?— Preguntó con asombro, como si no estuviera enterada de la situación. Sentándose, abrió sus brazos para recibirla en ella.

Dejando las cosas en la cocina, el muchacho se quedó ahí.
Había traído varias cosas para la casa y debía guardarlas antes de que el monstruo de Beth llegara y arrasara con todo a su paso. Tampoco se demoró mucho. Sabía perfectamente donde se guardaba qué cosa. 

Al momento en que Beth se tiró sobre los brazos de su madre, la apretó en un gesto cariñoso. Estaba entusiasmada por el partido y por su éxito repentino — ¡Vanamos! — le repitió nuevamente con asombro. La pequeña era bastante inteligente, pero aún así tenía ciertos problemas para hablar. A veces no repetía las palabras como eran sino como ella creía que sonaban y sus “R” y las “H” predominaban en su descuido. — Hicimoh a un gol y el papá blitaba y blitaba — dijo entre risas, repitiendo el acto de Noah ante el gol de su hija. Sí, él gritó y gritó tal como decía la pequeña, pero ¿qué?, estaba orgulloso. 

Con la mesa puesta (y esta constaba de los servicios, el mantel, y los vasos) el moreno se encaminó al sofá para compartir la experiencia de la pequeña. También se sentó al lado de la rubia, pero un poco más alejado, debía tener cuidado en donde poner su estructura ósea para que no le molestara a la mujer. 

— Y íbamos fuelte, fuelte — continuaba explicando Beth, pero esta vez incluía en su fuerte caída al suelo — Y me caí de tlaselo — rió poniendo sus manitos en su boca para así tapar su sonrisa — Y por eso debes ir a bañarte antes de que ensucies la comida — apuntó el muchacho ante la ropa sucia que realmente iría al lavado luego del baño. 

(Fuente: yopuckfasa)



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