Promise are not broken

as long as you came to me


Noah Elijah Puckerman



Masculino, 20 años, padre de familia y fundador de extravagancias.

Estudiante Universitario; Música y Composición en el Instituto de New Heaven. Trabaja además, mitad de tiempo en un Bar nocturno llamado "Middle" y un poco más tarde azota a millones por un par de dólares.

Amante de la cocina, de la música capaz de amar de manera incondicional cuando es correspondido.
Idolatra a Jack Daniel's y cuando tenga un hijo le pondrá el mismo nombre en honor a todos sus errores del pasado que lo han transformado en la persona que actualmente es.


Biografía
Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Mientras la pequeña se quitaba la ropa, Quinn se tomó su tiempo para llenar la bañera, regulando la temperatura del agua a una ideal para que Beth se sintiera a gusto. Sin embargo, al escucharla, se dio la vuelta, rió levemente antes de ayudarla con la polera con cuidado. Una vez que se la quitó, también le soltó el rubio cabello, para luego poder lavárselo de la mejor manera posible. 

—Ya, ven aquí.— Le indicó, golpeando con gracia el agua de la bañera, comprobando que, evidentemente, la temperatura era perfecta. Con cuidado, se sentó en uno de los bordes, para así tomar el shampoo, colocar un poco del contenido en su mano, y comenzar a enjabonar el cabello de Beth, masajeándolo suavemente. —Te diviertes con papi, ¿verdad?— Le habló despacio, pensando muy bien cada una de sus palabras. Debía ver si estaba lista para la noticia del nuevo hermanito, o simplemente dejarlo para mas adelante.

Al encontrarse libre de todo escándalo, acomodó un grosor de su cabello hacia atrás para así evitar que volviera a irse para delante. 

Con la misma sonrisa de su padre, se metió a la bañera y con el jabón ya entre sus manos, escuchó a la rubia y sus palabras — Sí, el papi es dracioso — respondió jugando con el jabón y haciendo burbujas entre ellas.

Al tener un grosor de espuma en sus manos, la pasó por su cuerpo.  Estaba sentadita en el agua y observaba a la rubia con una sonrisa parcial —  Además el papá no está todo el llía en la casha como tu y el no abude — respondió pretendiendo decir que su papá no pasaba tanto tiempo en la casa y por lo mismo, quizás, el se aburría estando afuera en otro lugar y no en el hogar. 

La situación de Beth con Puck cambió de una mañana a la otra. Ahora lo veía poquísimo y Quinn era quien estaba en la casa. El muchacho trabajaba en la noche y en sus intentos por dormir tarde para verlo, se dormía plácidamente antes de las nueve de la noche. Pero eso no impedía no quererlo. Es más, cuando estaba Noah en la casa, Beth no se separaba de él hasta la hora de la siesta, más aun cuando el sueño le pegaba al terminar el entrenamiento. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

La gracia de Beth al hablar era única. Quinn se entretenía escuchando sus aventuras e historias. Era chistosa, mas la ternura nunca escaseaba del rostro de la pequeña Puckerman. 

Ya de pie, antes de comenzar a caminar, le dedicó una sonrisa al morocho. Si bien no le gustaba aceptar que sus enojos son de lo mas infantiles, tampoco le agradaba estar demasiado tiempo en una situación molesta con Puck. Lo quería, y realmente agradecía la paz en el hogar. Caminó junto a su pequeña, para así llegar a la habitación, y allí buscar ropa limpia, mas una toalla para secarla luego. Ya con las cosas en sus manos, continuó su camino hacia el cuarto de baño, para así pasar. — Desvístete, yo no miraré.— Le indicó, dandose la vuelta, como si intentara ofrecerle privacidad.

Noah se quedo ahí, jugando  Battlefield en el PS3. Esperó a sentir la puerta del baño cerrarse para así comenzar a jugar. A veces decía varias groserías  y estaba seguro que si continuaba así, pronto Beth también las repetiría. 

Dentro del baño, la niña bajó la tapa del w.c para así sentarse en este y sacar sus zapatillas. Las dejó tiradas por donde cayeran junto a los calcetines y bajó sus pantalones negros quedando en su ropa interior. Iba a sacar su polera cuando se enredó, quedando atascada por la coleta que Noah le había hecho — Ahúda, ahúda — le pidió a la rubia elevando un poco su voz para ser escuchada. Estaba atrapada completamente entre lo oscuro y lo claro.

Una vez lista, esperó a que la muchacha encendiera el baño para así poder meterse. Como la entrada de este era un poco más alta que ella, se subió como pudo, buscando el jabón en cosa de segundos. La niña había crecido demasiado. Ya no era una pequeña a quién debían vigilar las veinticuatro horas del día. Sí, necesitaba vigilancia porque hacía más de una tontera diaria, pero poseía el intelecto para saber qué era el mal o el bien.  

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

Quinn carcajeó ante la felicidad de su hija. Después de todo, sabía lo bien que se sentía ganar. No era por alardear, pero de hecho, conocía esa sensación perfectamente. —¡Muy bien!— La felicitó, acariciándole suavemente las mejillas. —No es difícil de imaginar.— Mencionó, ante la representación del festejo de Puck. No había dudas de que él era muy apasionado en ese tipo de deportes, y, si le agregas el orgullo por Beth, sin dudas se le vino a la mente un Puck inquieto y emocionado en el partido.

Una vez que Puck se sentó a su lado, lo miró de reojo. Posiblemente, él pensaba que seguía enojada con él, mas no era así. Sus enojos, si bien eran dramáticos, iban y venían como la plumita de Forrest Gump. —Ouch, ¿te dolió?— Le preguntó, con una sobreactuada preocupación, sin perder en ningún momento esa sonrisa. —Exijo que me lleven al próximo partido.— Arrugó su nariz, poniéndose lentamente de pie. —¿Quieres que te ayude a bañarte o ya puedes sola?— Le preguntó a la niña, ofreciéndole su mano, antes de siquiera recibir una respuesta.

Era extraño que Beth se dejara acariciar mucho con Quinn, pero el último tiempo parecían estar un poco más cercanas de lo que solían ser. La niña pasaba mucho más tiempo con Noah que con la rubia y fue así desde el comienzo. A Puck no le importaba faltar a Mckinley si Quinn no podía dejar de ir, sus tiempos de calidad eran mayores de los que se podían afianzar y el cariño que le tenía Puck a Beth era tan recíproco como aceptado.  Igual temía por el hecho de la llegada del nuevo bebé. Sabía que la pequeña era tan celosa como su madre y reconocía que el futuro del nuevo personaje familiar quizás no sería bien aceptado por ella. Más aún cuando el pequeño necesitaría de Quinn y Puck

— La tía do miló y también se dio  — continuó con gracia, negando suavemente ante la idea de mostrarse delicada ante todos sus actos — No lolió. Le lolió a la otla niña que she cayó comigo — repitió abriendo ampliamante esos ojitos de pepa que traía consigo.  — Tiene que levantadse más templano — retó la pequeña a la mujer con el ceño fruncido, más lo cambió repentinamente al ver que debían ir al baño y hacer el aseo corporal .

Si bien era pequeña, tampoco podía bañarse sin la vigilancia de alguien mayor por algún accidente casero y Beth lo sabía. Tomando su mano, se encaminó al baño. Noah, entretanto, se levantó sin decir más para apagar la música y encender la televisión. Jugaría una partida mientras Beth se bañaba, no le hacía mal a nadie. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

imquinniefabs:

La rubia se había pasado el día quejándose, a pesar de que nadie podía escucharla. Además, apenas tuvo la oportunidad, le hizo saber a Puck que, una vez mas, estaba enojada con él. Siempre era con él. La diferencia con otras veces era que esta vez sí había un motivo. ¿Cómo se habían ido sin ella? ¿Cómo osaron no haber siquiera avisado? En momentos así, su mente le hacía pensar que la excluían totalmente, como si quisieran dejarla de un momento a otro. Y era ahí cuando se enojaba con él.

Sin embargo, toda la situación había pasado, y ya la rubia se había entretenido con otra cosa. Escuchar música era una de las pocas cosas que la relajaban, por lo que se había recostado en el sofa, boca arriba, acariciando su vientre suavemente. Una vez mas, podía sentir como un pequeño bebé crecía dentro suyo. Aún así, las cosas eran diferentes. Ya no sentía presión ni estrés al respecto. Afortunadamente, Puck la ayudaba en el proceso, y siempre estaba ahí para ella… como la última vez, si, pero la rubia se dejaba ayudar por él. 

Al escuchar la puerta, se bajó la polera, para así cubrir su vientre rápidamente, y sonrió al ver a su pequeña acercarse a ella. —¿Enserio?— Preguntó con asombro, como si no estuviera enterada de la situación. Sentándose, abrió sus brazos para recibirla en ella.

Dejando las cosas en la cocina, el muchacho se quedó ahí.
Había traído varias cosas para la casa y debía guardarlas antes de que el monstruo de Beth llegara y arrasara con todo a su paso. Tampoco se demoró mucho. Sabía perfectamente donde se guardaba qué cosa. 

Al momento en que Beth se tiró sobre los brazos de su madre, la apretó en un gesto cariñoso. Estaba entusiasmada por el partido y por su éxito repentino — ¡Vanamos! — le repitió nuevamente con asombro. La pequeña era bastante inteligente, pero aún así tenía ciertos problemas para hablar. A veces no repetía las palabras como eran sino como ella creía que sonaban y sus “R” y las “H” predominaban en su descuido. — Hicimoh a un gol y el papá blitaba y blitaba — dijo entre risas, repitiendo el acto de Noah ante el gol de su hija. Sí, él gritó y gritó tal como decía la pequeña, pero ¿qué?, estaba orgulloso. 

Con la mesa puesta (y esta constaba de los servicios, el mantel, y los vasos) el moreno se encaminó al sofá para compartir la experiencia de la pequeña. También se sentó al lado de la rubia, pero un poco más alejado, debía tener cuidado en donde poner su estructura ósea para que no le molestara a la mujer. 

— Y íbamos fuelte, fuelte — continuaba explicando Beth, pero esta vez incluía en su fuerte caída al suelo — Y me caí de tlaselo — rió poniendo sus manitos en su boca para así tapar su sonrisa — Y por eso debes ir a bañarte antes de que ensucies la comida — apuntó el muchacho ante la ropa sucia que realmente iría al lavado luego del baño. 

(Fuente: yopuckfasa)



Honey, i’m home! @Quick/eth

Se levantaron temprano, antes de las nueve de la mañana, el moreno ya estaba de pie terminando de ordenar la habitación de la pequeña y su bolso.
Beth llevaba dos semanas en clases de fútbol. Había sido decisión de ella porque “el deporte que hacía mamá es muy goboloso” (doloroso) y al parecer la adrenalina consumió su cuerpo al momento de inscribirse.
Debía usar un traje amarillo / más bien verde limón/ con negro y calcetines blancos con tobilleras duras para la protección. Noah estaba más que entusiasmado con la idea de que la niña participira en un deporte como el que él había practicado durante años en la primaria como en la secundaria.
El partido duró cerca de 45 minutos. El grupo de Beth competía con el grupo del otro parque. Eran rosados v/s verde. A pesar de que los niñas eran pequeñas, el goce del momento fue empírico. Ambos grupos peleaban por quién tenía la pelota en su dominio y los gritos de los padres eran los más llamativos. Por supuesto que el moreno se hacía notar. La mayoría de los apoderados eran mamás con tiempo en cambio Puck dedicaba todo su día libre para actividades como estas y como Quinn estaba más cansada de lo normal, debía hacer cosas que quizás no eran de su agrado, pero estas actividades no lo eran.
Estuvo sacando fotos de la pequeña el tiempo que más pudo. Conocía todas sus jugadas y hasta le habían ofrecido una beca para ellos, pero sus notas no eran del agrado de los directores y nunca llegó a consumar algo que siempre le acompañó como el deporte.
En el entretiempo, hidrató a la pequeña y volvió a hacer su coleta desordenada. Beth lo abrazó con cariño y con esa sonrisa radiante, volvió a su posición. Ahora estaría de delantera, debía tapar al número 7, opuesto a ella. Enfocada, siguió jugando, mientras él texteaba con la madre.
Quinn y su ánimo. Todavía no podía creer que le quedaban seis de soportar esos cambios tan repentinos dónde pasaba de la extravagancia hasta lo más depresivo en menos de cinco segundos.
Al ver que el partido de la niña finalizaba con un gol por parte de su pequeña, la niña volvió a sus brazos con una sonrisa radiante — ¡Papá, ¿do viste?!— preguntó emocionada mientras este guardaba su teléfono para así abrigar a la pequeña —¡Lo ví, lo ví! Estuviste genial — la idolatró con la misma emoción que ella. Tomando su mano, pasaron a despedirse de la entrenadora y pagar los gastos del mes siguiente para así no tener algún problema a futuro.
En pocos minutos, ya se encontraban dentro del auto manejando directamente hacia la tienda. Lo bueno de New Heaven era que la cercanía de un negocio con otro. Fue por eso que salió con Beth a comprar su cereal y el cereal que Quinn pedía. Pagó además algunas galletas para así guardarlas y bebestible. Dejando las bolsas en el auto, fue hasta la tienda de comida rápida. Era una tienda pequeña, pero casera. Ahí hacían almuerzo a pedido. Beth quería “apash flitas con allóz” y Noah pidió papas (de ensalada) y pescado. Para Quinn pidió lo mismo que la pequeña pero cambió la fritura, por la favorita de Quinn; el tocino.
Con todas las cosas listas, volvió al hogar. Se estacionó en la acera y Beth le ayudó a bajar las cosas. Una vez que la puerta se abrió, la niña gritó — ¡Vanamos! — dijo mientras dejaba las bolsas en la cocina y partía en búsqueda de su madre, quería contarle que habían ganado el día de hoy.



Whatsapp: Lucy ♥
Quinn: Siempre estoy de mal genio. Es lo mismo.
Puck: Si, en eso tienes razón.
Puck: Nos vamos en un rato, tenemos reunión de "mapás" y ahí para la casa.


Whatsapp: Lucy ♥
Quinn: Es lo mismo.
Puck: No es lo mismo llegar y que tu estes de mal genio a que llegar y que tu no este de mal genio.


Whatsapp: Lucy ♥
Quinn: ¿Vendrán o no?
Puck: ¿Quieres dormir o no?


Whatsapp: Lucy ♥
Quinn: No me gusta que me dejen sola.
Puck: Pero querías dormir...


Whatsapp: Lucy ♥
Quinn: Estoy embarazada. ¿No tengo permitido despertarme de mal humor?
Quinn: La felicitaré luego a ella.
Puck: Entonces no me respondas y sigue durmiendo.
Puck: La llevaré a comer afuera una vez que terminemos aquí para que prosigas.


alicat